Nunca me he sentido que formaba parte de ningún grupo, que yo era una
pieza fundamental en cualquier puzzle. Por mucho que intente recordar mi
vida como un bonito pasaje de lo que denomino mi historia, lo primero
que se me viene a la mente son bromas, insultos y un vacío que me hacía
sentir alejada de mis compañeros, aunque también los hubo muy buenos.
Pasé por muchos grupos en los que solo era un simple cromo al que
intercambiaban cuando les apetecía. Solo tuve una amiga que por suerte
me alegro de conservar hoy día.
Cuando llegué al instituto, volví a sentirme aislada. Cuando creía haber
encontrado mi lugar, me topé con una traición que me hizo volver a
encontrarme sola y no tener a nadie conmigo. Llegamos a segundo donde
pensaba haber encontrado de nuevo el valor de la amistad, y cómo no, me
equivoqué. Problemas no fueron pocos, lo que escaseó fueron las
soluciones. Tercero, donde algunos de mis amigos se iban convirtiendo en
hermanos mientras otros se alejaban cada vez más de mi. Por suerte
conservé y conservo a los que hoy día considero como una parte
fundamental de mi vida.
Pero no es esto lo que os quiero contar porque sé que lo sabéis. Lo que
quiero es expresar lo que siento en una carta que probablemente nunca
llegue a daros o leeros, pero necesito decirlo de igual forma.
He cometido muchos errores, aunque siempre pensé que decir la verdad no
podía considerarse como uno de ellos. Supongo que llegados a este punto
sabréis por donde van los tiros.
Allá por el 15 de enero de 2011 ocurrió lo que a día de hoy puedo
considerar como uno de los peores días de mi vida, si no el peor. Lo que
yo pensaba era lo correcto quizás fuera la decisión equivocada, aunque
de errores se aprende ¿no?
Decidí contarlo todo sin tapujos, no soy persona de esconder las cosas, y
no suelo mentir más que cuando me lo pedís, por eso no me pareció justo
ocultaros una noticia que puedo decir firmemente cambio mi vida.
Si antes no encontraba un hueco donde encontrarme feliz, en ese momento lo encontré.
Sé que a mi edad, con casi 16 años podéis decir que son solo ''cosas de
niños'', o que es una simple obsesión. Puede que no sepa lo suficiente
de la vida, desde luego no tanto como vosotros. Me faltan años de
experiencia, pero no madurez. Mi vida se basó en golpes en los que se
intercalaban buenos momentos, y cuando parecía aprender a disfrutar de
los buenos momentos al lado de alguien decidisteis intentar quitarme ese
privilegio.
¿Sabéis ya a lo que me refiero?
Sí, a ese chico 'brasileiro' que consiguió hacerme verdaderamente feliz como nadie me había hecho.
Pensaréis que estoy diciendo estupideces, pero son palabras que están
saliendo de mi corazón mientras lloro pensando en lo fáciles que serían
las cosas si no hubierais reaccionado como lo hicisteis.
Ya no soy una niña. Sigo queriéndoos, por supuesto, pero no soy aquella pequeña de 5 años que dependía de sus padres para todo.
Volvamos al día en que os lo conté todo.
Sorpresa. Eso fue lo que os pasó, nunca pensasteis que una chica como yo
pudiera encontrar a alguien que la quisiera. La típica empollona de
clase con 2 amigos a la que todo el mundo le tiene rabia, tímida y fría.
Esa era yo. Y digo era porque él me hizo cambiar.
Me convertí en una persona más segura de mi misma, una persona que sabía
apreciar los pequeños detalles, cada momento, cada segundo como si
fuera el último.
No pareció molestaros hasta que mencioné la palabra maldita, también denominada BRASIL.
Sí, ¿qué pasa? Estoy enamorada de un chico que no es español, ¿y qué?
¿Acaso pensáis que para mi la nacionalidad es un impedimento? Más bien lo contrario, ME DA EXACTAMENTE IGUAL.
Yo no soy de las que se fijan en el color de la piel, la raza, el país o
la religión. Yo juzgo a las personas por como son por dentro, y de él
solo conseguí ver cosas buenas.
No me pareció justo que me prohibierais literalmente salir con él por
ese simple hecho de no ser español. Creo ser suficientemente responsable
como para poder llevar mi vida por un buen camino, y si me equivoco
rectificar yo sola. Por mucho que me neguéis que fue ese el motivo, sé
que es al menos el más importante.
Cuando me lo pediste, y ahora me dirijo a ti, mamá, tus argumentos
fueron los problemas que tuvimos en la familia con personas extranjeras.
Y lo siento, siento en el alma que hayas tenido que pasar por todo lo
que pasaste que no fue poco, y sabes que si estuviera de mi mano lo
cambiaría. Pero no fui yo la culpable de todo aquello y tampoco creo
tener que ser la víctima cuando no tuve nada que ver.
En nuestra casa, como sabéis las cosas no son fáciles. Raro es el día en
que no haya bronca o alguien discuta con otra persona. La convivencia
nunca es fácil y menos cuando los dos sujetos no dan su brazo a torcer.
He evitado sacar más el tema cuando estaba reciente para no hacer más
daño a la familia, pero ya han pasado cerca de 10 meses.
¿Por qué vosotros tenéis derecho a ser felices en una vida de casados mientras yo no?
¿Y si papá no fuera español? ¿Y si fuera Brasileño? ¿Estarías casada con él? ¿Acaso no le amarías igual?
Déjame decirte que yo sí.
No soy de esas personas que juzgan por las apariencias, y me parece que
con él hicisteis un juicio precipitado. Antes de pedirme nada, o mejor
dicho obligarme deberíais haberle conocido. Pero por si decidís no darme
esta oportunidad, os lo describiré.
Alto, delgado, moreno, pelo negro medio rizado, flequillo largo, un
tatuaje en el brazo. Sí, tiene un tatuaje, la carpa china de la suerte. Y
no, tener un tatuaje no significa ser un ladrón, un asesino o un
violador. Significa que te gustan los tatuajes y quisiste hacerte uno y
PUNTO. No esperes a un chico con el pelo repeinado, gomina, gafas con
correa, jersey de rombos, pantalones pitillo y unos zapatos como los de
papá.
Esperad al chico al que quiero.
Pero sin duda lo mejor de él es su carácter. He conocido a mucha gente y nunca a nadie como él.
Es amable con todo el mundo, le encanta ayudar y lo hace sin que se lo
pidas. Es inteligente; según unas pruebas que le hicieron en el
instituto es superdotado como yo. Es divertido; siempre está haciendo
bromas y sacando sonrisas a la gente cuando más lo necesita. Es
comprensivo; puedes contarle tus problemas con total confianza sabiendo
que no se los dirá a nadie y por supuesto que te ayudará. Es romántico;
no es el típico tío (sé que lo estás pensando) que hace todo esto para
agradar a las chicas. Lo hace porque es así, y en el caso del
romanticismo a él le importa más el interior, y los pequeños detalles,
como a mi.
Llegados a este punto seguiréis pensando que estoy loca, que no sé lo que digo, que soy una inmadura, una estúpida obsesionada.
Si es así, dejadme deciros que tenemos un grave problema.Con todo mi
respeto os digo que no voy a dar mi brazo a torcer y por mucho que me
pidáis o prohibáis que no esté con él no servirá de nada Alguien me
enseñó de pequeña a luchar por lo que quiero. Esos fuisteis vosotros y
eso es lo que voy a hacer.
Espero haberos hecho cambiar de opinión.
Os quiere vuestra hija,
Andrea.
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